“Sin elegancia de corazón no hay elegancia”
Esta fue durante mucho tiempo la carta de presentación del genial modisto Yves Saint- Laurent, el hombre que según cuentan algunas de las principales cabeceras de nuestro país tras su muerte, revolucionó la imagen de la mujer del siglo XX. Nadie sabía vestirla y desvestirla con tanto arte.
Rupturista como pocos (acabó con las modernas cinturas de avispa) tomó el arte como su particular musa a la hora de diseñar. Su característica perfección y estilo revolucionario a la hora de combinar lo masculino y femenino les rindieron homenaje a los famosos artistas Mondrian, Picasso o Andy Warhol.
Su creatividad no entendía de límites tanto es así que el mismo diseñó el logotipo caracterizador de su marca; tres letras negras sobre un fondo crema. Su gusto por el colorido demuestra su activa personalidad.
Su muerte deja tras de sí un gran legado (de él surgió la idea de vestir a la mujer con smoking) y el reconocimiento de personalidades del mundo de la moda que lo sitúan en el ranking de los cinco mejores creadores de la historia.
¿Encontraremos entre las nuevas promesas alguien de la talla de Yves Saint-Laurent?

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